lunes, 7 de abril de 2014

Treinta segundos al menos


Por una vez podrías tomar en serio lo que tan en serio siento por ti, una sola vez no es pedir mucho. No se abrirá la tierra, no se levantarán los mares ni caerá un meteorito. Estarás a salvo de cualquier peligro por una sola vez que me tomes en serio. Fíjate qué poco.

Cómo me puedes pedir que desaparezca de tu ruta, de las reuniones familiares y de amigos, del whatsapp, del correo electrónico y del messenger, mientras exiges que no te borre del  facebook para seguirme el rastro porque dices quererme mucho aunque me soportes poco.

No es serio que a diario me seduzcas, que comentes mis estados, que marques territorio con frases admonitorias cuando adviertes presencias ajenas o sospechosas y, lo peor de todo, que me etiquetes en tus fotos de perfil si sabes que al mirarte el corazón se me une al estómago en caída libre con aterrizaje brusco.

Sin embargo, como yo sí te tomo en serio cometo el imperdonable lugar común de mirar la luna porque pienso en ti. Y aunque sé que detestas los lugares comunes por sobre todas las cosas -el de la luna más que ningún otro, tanto como lo odiaría yo si no fuera por tu culpa- no puedo evitar hacerlo.

Eres un tema tan serio que te voy a exigir que salgas de la pantalla y que me sostengas la mirada durante treinta segundos al menos. Quiero una mirada firme, directa. Te permito ambigüedad en la sonrisa pero no en la mirada. Te permito temblores en el cuerpo, el tic de la mejilla izquierda y hasta que lleves en una mano el tablet y en la otra el smartphone que te mantienen cerca de una manera tan dudosa. Pero ambigüedad en la mirada sí que no.

Treinta segundos al menos. Si lo logras, comenzaré a creer que me estás tomando en serio por primera vez en lo que lleva de vida esta historia de mierda y podré borrarte del facebook para siempre, en contra de todo mi empeño y en favor de mi escasa cordura.


© Carolina Meneses Columbié