viernes, 9 de septiembre de 2011

La grieta, de Doris Lessing



En el comienzo de los tiempos en la Tierra no había hombres, sólo mujeres a las que fecundaba la Luna. Eran seres marinos que vivían en "La Grieta", una cueva junto al mar. Los años transcurrían rutinarios y en completa calma: Ellas nadaban, tomaban sol tendidas sobre las grandes rocas de la costa y parían a más hembras. Así fue durante siglos, no existía otro orden de cosas y la posibilidad de alterarlo con la búsqueda de un destino diferente lejos de  la cueva no cruzaba por sus mentes. Hasta que nació un monstruo que tenía, en el mismo lugar en que las mujeres exhibían su grieta, unas protuberancias extrañísimas que parecían no servir para nada. No había sitio en "La Grieta" para un monstruo repulsivo e inútil,  sin escrúpulos ni culpas las mujeres se deshicieron de él. Pero volvió a nacer otro y otro más, nacieron tantos que fue imposible eliminarlos a todos. La vida cambió para siempre, los hombres habían llegado para quedarse.
Aunque es un tema que ya fue abordado por varias plumas, en la de  Doris Lessing alcanza otros matices. Con una escritura de enorme sensibilidad, nos entrega una visión sofisticada y certera de las diferencias macho-hembra y del punto donde por fin se encuentran.

© Carolina Meneses Columbié

Imagen:  Lessing, Doris. La grieta. Buenos Aires : Lumen, 2007

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