viernes, 9 de septiembre de 2011

La grieta, de Doris Lessing



En el comienzo de los tiempos en la Tierra no había hombres, sólo mujeres a las que fecundaba la Luna. Eran seres marinos que vivían en "La Grieta", una cueva junto al mar. Los años transcurrían rutinarios y en completa calma: Ellas nadaban, tomaban sol tendidas sobre las grandes rocas de la costa y parían a más hembras. Así fue durante siglos, no existía otro orden de cosas y la posibilidad de alterarlo con la búsqueda de un destino diferente lejos de  la cueva no cruzaba por sus mentes. Hasta que nació un monstruo que tenía, en el mismo lugar en que las mujeres exhibían su grieta, unas protuberancias extrañísimas que parecían no servir para nada. No había sitio en "La Grieta" para un monstruo repulsivo e inútil,  sin escrúpulos ni culpas las mujeres se deshicieron de él. Pero volvió a nacer otro y otro más, nacieron tantos que fue imposible eliminarlos a todos. La vida cambió para siempre, los hombres habían llegado para quedarse.
Aunque es un tema que ya fue abordado por varias plumas, en la de  Doris Lessing alcanza otros matices. Con una escritura de enorme sensibilidad, nos entrega una visión sofisticada y certera de las diferencias macho-hembra y del punto donde por fin se encuentran.

© Carolina Meneses Columbié

Imagen:  Lessing, Doris. La grieta. Buenos Aires : Lumen, 2007

Si deseas adquirir este libro, puedes buscarlo aquí, escribiendo el título en la ventana de "Keywords": 

miércoles, 7 de septiembre de 2011

La armonía en el texto


En literatura, la armonía es el arte de producir una sensación agradable por la sonoridad de las palabras y el ritmo de las frases. Es una de las fortalezas de los buenos escritores, esencial al momento de escribir.

Para lograrla:

- No termines una frase con la expresión más corta.
Ejemplo:
Correcto: Separé por colores las cartulinas que utilizaremos.
Incorrecto: Separé las cartulinas que utilizaremos por colores.  (En este caso, el sentido de la frase se vuelve ambiguo)

- Debes dar prioridad al complemento más corto, no puede quedar en la cola de la frase.
Ejemplo:
Correcto: Ordenen sus ideas antes de llevarlas al papel.
Incorrecto: Ordenen, antes de llevarlas al papel, sus ideas.

- Evita:
La cacofonía, que es la repetición de sonidos iguales o semejantes.
La monotonía, que es la falta de variedad en las palabras.
Las repeticiones de las mismas ideas. Denota pobreza de ideas, de vocabulario y una deficiente corrección del texto.
Las asonancias y las consonancias.

La Real Academia de la Lengua Española define las asonancias como:
1. La correspondencia de un sonido con otro.
2. La correspondencia o relación de una cosa con otra.
3. La identidad de vocales en las terminaciones de dos palabras a contar desde la última acentuada, cualesquiera que sean las consonantes intermedias o las vocales no acentuadas de los diptongos. En los esdrújulos no se cuenta tampoco la sílaba penúltima.
4. En prosa o en poesía, uso inmotivado de voces que se corresponden unas con otras, hiriendo el oído.
5. Figura que consiste en emplear adrede, al fin de dos o más cláusulas o miembros del período, voces que terminan en sílaba o sílabas iguales.

Y define las consonancias como:
1. La identidad de sonido en la terminación de dos palabras desde la vocal que lleva el acento.
2. El uso inmotivado, o no requerido por la rima, de voces consonantes muy próximas unas de otras.
3. La relación de igualdad o conformidad que tienen algunas cosas entre sí.
4. La. cualidad de aquellos sonidos que, oídos simultáneamente, producen efecto agradable.

Dicho en palabras más sencillas: ¡Evita la rima!


Fuentes consultadas:
Martín Vivaldi, Gonzalo. Curso de Redacción. Teoría y Práctica de la Composición y del Estilo. Madrid: Paraninfo S. A., 2001 

Real Academia Española.

© Carolina Meneses Columbié

domingo, 4 de septiembre de 2011

Citando a Charles Bukowski



"Nada impedirá a un hombre escribir a menos que ese hombre se lo impida a sí mismo. Si un hombre desea verdaderamente escribir, lo hará. El rechazo y el ridículo no harán más que fortalecerle. Y cuanto más tiempo se le reprima, más fuerte se hará, como una masa de agua que se acumula contra una presa. No hay derrota posible en la escritura; hará que rían los dedos de tus pies mientras duermes; te hará dar zancadas de tigre; te encenderá los ojos y te pondrá cara a cara con la Muerte. Morirás como un luchador, serás honrado en el infierno. La suerte de la palabra. Ve con ella, envíala. Sé el Payaso de la Oscuridad. Es divertido. Es divertido. Otra línea más..."

Charles BukowskiEl capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco. Barcelona : Anagrama, 2000


sábado, 3 de septiembre de 2011

El alma al diablo, de Marcelo Birmajer



Un libro bien escrito que trasciende los grupos de edades. En la contraportada dice que es “para jóvenes adultos”, sin embargo a mí, que ya abandoné a tan envidiable grupo, el libro de Marcelo Birmajer  me cautivó en la primera de sus 128 páginas y no lo solté hasta el punto final.
Hijo de una familia de judíos practicantes, Mordejai es un chico de doce años que se prepara con el rabino Sender Musnak para celebrar su baarmitzvá, la ceremonia en la que pasará a formar parte de la comunidad adulta. Mordejai vive en el barrio judío de Buenos Aires entre familias decentes y trabajadoras. Cerca de su hogar una misteriosa casa abandonada le llama poderosamente la atención: dicen los del barrio que allí es donde habita el Maligno. Cierto día regresan sus moradores, un matrimonio al que todos evitan. A Mordejai su padre le prohibe acercarse al lugar pero la atracción que siente hacia Tamara, la mujer del matrimonio, es más intensa que el respeto que le inspira la orden paterna. Por azares del destino que no voy a contar, Mordejai entra en contacto con la pareja. Al conocerlos mejor, se intensifican las dudas que ya gravitaban en su cabeza con respecto a la práctica de su religión.

© Carolina Meneses Columbié



jueves, 1 de septiembre de 2011

Cómo escribir una carta de amor

Hace unos días llegó a mi correo la convocatoria a un Concurso de Cartas de Amor. Tiene sentido, quien más quien menos escribió o escribirá una carta de amor, o de desamor, que a la larga viene a ser más o menos lo mismo. En todo caso, siempre es un tema de lo más oportuno, ya que las cartas de amor no pasan de moda.
Un gran escritor amigo mío dice: "si quieres escribir sobre el amor no menciones la palabra amor", entonces, la escritura de una carta de amor sería un ejercicio mucho, pero mucho más difícil y más interesante de lo que suponemos. ¿Cómo podríamos escribirla y no pecar de ridículos provocando el efecto contrario al que deseamos? Te voy a dar algunos consejos que puedes tomar o dejar, porque como digo siempre, en este negocio de la escritura lo que cuenta es el impacto.

No comiences la carta con: "Amor de mi vida", "Mi amor", "Mi cielo", "Mi único y gran amor", hace mucho que pasaron de moda y ya fueron usados hasta el cansancio. Tú quieres ser original, impresionar y lograr tu objetivo.
Si eres hombre trata de no comparar a la destinataria con el sol o con la luna, con las rosas rojas o con lindas margaritas de la campiña en primavera, menos con el cielo, con el mar o con las estrellas, tampoco le digas que ella es lo más bello que viste en tu vida, las mujeres ya no creemos en tonterías. Y si eres mujer, no le digas que es el primer amor de tu vida o que, si bien no es el primero sí que es el gran amor.
Jamás escribas "no puedo vivir sin ti".
No adules con clichés.
No le prometas nada, ni tampoco se lo ofrezcas. Como bien dice el dicho: "Obras son amores y no buenas razones".
La salida tendrá que ser tan original como la entrada, los "Te ama con la vida", "Tuyo para siempre", "Vives en mis pensamientos", elimínalos, son ridículos y para nada convincentes.

A estas alturas te estarás preguntando qué escribir en tu carta. Aquí los consejos:

Sé gracioso y sácale una risa, o mejor una carcajada.
Sé osado, pero no confundas la osadía con la vulgaridad, y bueno, si sabes ser vulgar con sofisticación, bienvenido sea, hay para todos los gustos. En otras palabras, olvídate de San Valentín y asóciate con Eros, que en estos casos es el más indicado.
Recuérdale algún momento especial, por ejemplo, lo que estabas haciendo el día que se conocieron o dile que si no te hubiera ayudado a pintar tu casa nueva seguirías viviendo en un agujero negro. O algo por el estilo, ¿captas la idea?
Muy, muy importante es aliñar la realidad con un toque de ficción, lo que no te convierte en un mentiroso sino en un escritor.


Imagen: Thomas Benjamin Kennington angol festő (1856-1916)

© Carolina Meneses Columbié