martes, 30 de agosto de 2011

Roald Dahl y la escritura

Maestro indiscutido del género infantil, su estilo irónico, implacable, ácido, con frecuencia cruel, lo convierte en uno de los escritores más leídos por los niños de varias generaciones. Y se equivocan los que piensan que los niños suspiran con las historias tiernas, moralistas, plenas de contenido educativo. A los chicos, como a los grandes, les gustan las emociones fuertes y cierta cuota de crueldad, sobre todo si se utilizan para reivindicar sus derechos. Pero Roald Dahl también escribió para adultos con la misma calidad con que lo hizo para los niños. Fue un escritor de ficción en el más absoluto rigor de la palabra, y con respecto al arte de escribir dijo:

"La vida de un escritor es un verdadero infierno comparada con la de un empleado. El escritor tiene que obligarse a trabajar. Ha de establecer sus propios horarios y si no acude a sentarse a su mesa de trabajo no hay nadie que le amoneste. Si es autor de obras de ficción, vive en un mundo de temores. Cada nuevo día exige ideas nuevas, y jamás puede estar seguro de que se le vayan a ocurrir. Dos horas de trabajo dejan al autor de ficción absolutamente exhausto. Durante esas dos horas ha estado a leguas de distancia, ha sido otra persona, en un lugar distinto, con gente totalmente distinta, y el esfuerzo de volver al entorno habitual es muy grande. Es casi una conmoción. El escritor sale de su cuarto de trabajo como aturdido. Le apetece un trago. Lo necesita. Es un hecho que casi todos los autores de ficción beben más whisky del que les conviene para su salud. Lo hacen para darse fe, esperanza y ánimo. Es un insensato el que se empeña en ser escritor. Su única compensación es la libertad absoluta. No tiene quien le mande, salvo su propio espíritu, y eso, estoy seguro, es lo que le tienta."

© Carolina Meneses Columbié

lunes, 22 de agosto de 2011

Tal cual
















Tengo un deseo desesperado
de sentirte dentro de mí.
No te diré que vayamos con calma,
porque en la cama no es calma
lo que quiero contigo,
sino el vértigo de mar huracanado.
Que se detenga el mundo,
que cesen los sonidos del planeta,
que el universo se confunda
y que no podamos más
que cerrar los ojos para no morir
cuando la gran ola enloquecida
nos lleve hasta la cima para perdernos
en esa nada absoluta que lo es todo
sabiéndonos tan cercanos
que al cerrar los ojos
nos volvamos a encontrar.
Tengo un deseo desesperado
de sentirte dentro de mí.

(2006)

© Carolina Meneses Columbié

Imagen:  Henri de Toulouse-Lautrec, "In bed, The kiss," 1892

martes, 16 de agosto de 2011

Allegro Non Troppo





Un paseo no programado, el estado de ánimo propicio, la época del año indicada y la cámara de fotos siempre lista para preservar la huella de la belleza breve que nos sale al paso.






© Carolina Meneses Columbié

Imágenes: Archivo personal.

sábado, 13 de agosto de 2011

Una cita de Herman Hesse


"Hoy ya sé muy bien que nada en el mundo repugna tanto al hombre como seguir el camino que ha de conducirle hacia sí mismo."
Herman Hesse. Demian. Pag. 42. Santiago: Centro Gráfico, 2002


Imagen: Tomada de "Taringa"