lunes, 18 de julio de 2011

El uso correcto de los guiones de diálogo



Para el estudio de los guiones de diálogo suelo recomendar a mis alumnos el conocido artículo de Eduardo Scarletti: Guiones de diálogo. Pero más de alguno me ha dicho que no lo entiende. El uso correcto de los guiones de diálogo puede parecer difícil al principio, así que te explicaré de la manera más sencilla posible cómo hacerlo y salir airoso.
El guión de diálogo es siempre una raya larga (—) que se logra usando el código ASCII Alt+0151. También se llama "guión largo" y sirve para indicar los parlamentos de los personajes y los incisos del narrador, o dicho en palabras más sencillas, las intervenciones del narrador para indicar quién habla y/o para ampliar la información, se hace sólo cuando es necesario.
Son diez los usos más frecuentes de los guiones de diálogo:

Uso 1: En este caso el guión va pegado a la primera letra de la palabra inicial.
—Siempre le digo a mis alumnos que el uso del guión largo requiere de mucha práctica.
Uso incorrecto:
— Siempre le digo a mis alumnos que el guión largo requiere de mucha práctica.
Es incorrecto porque entre el guión y la primera letra de la palabra inicial he dejado un espacio.

Uso 2: Aquí tenemos dos guiones de diálogo. El primero abre el parlamento del personaje, recuerda: siempre va pegado a la primera letra de la primera palabra. El segundo guión indica la intervención del narrador, hay un espacio entre la última letra de la última palabra del personaje, pero va pegado a la primera letra de la primera palabra del narrador.
—Quiero que ejerciten los guiones de diálogo —le pidió el profesor a sus alumnos.
Uso incorrecto:
—Quiero que ejerciten los guiones de diálogo — le pidió el profesor a sus alumnos.
Es incorrecto porque entre el guión de diálogo y la intervención del narrador he dejado espacio.

Uso 3: Tenemos tres guiones de diálogo. El primero abre el parlamento del personaje, los otros dos la intervención del narrador, pero a diferencia del caso anterior en éste se sitúa dentro de lo expresado por el personaje, no al final. La fórmula sería: espacio etre la última letra de lo expresado por el personaje y el guión de diálogo que abre la intervención del narrador, que irá pegado a la primera letra de la primera palabra del narrador, guión de diálogo pegado a la última letra de la última palabra del narrador.
—Quiero —pidió el profesor— que ejerciten los guiones de diálogo.
Uso incorrecto:
—Quiero — pidió el profesor — que ejerciten los guiones de diálogo.
¿Cuál sería el error aquí?

Uso 4: Fíjate que en este caso los guiones de diálogo que indican la intervención del narrador van dentro de una frase aclaratoria, la "coma" va pegada al último guión de diálogo que cierra la intervención del narrador.
—Estoy seguro que, si practican —afirmó el profesor—, no tendrán problemas.
Uso incorrecto:
—Estoy seguro que, si practican —afirmó el profesor— , no tendrán problemas.
¿Cuál sería el error aquí?

Uso 5: Aquí tenemos un punto y seguido pegado al guión de diálogo que cierra la intervención del narrador. No lo olvides, siempre pegados.
—¡Muy bien! —celebró el profesor—. Por fin lo entendieron.
Creo que ya no necesitas más ejemplos de usos incorrectos. Continuemos.

Uso 6: Espacio entre el signo de interrogación que cierra la pregunta y el guión de diálogo que abre la intervención del narrador. El guión de diálogo que la cierra va pegado al punto y seguido.
—¿Alguna duda? —preguntó el profesor—. Podemos continuar.

Uso 7: Puntos suspensivos, espacio, guión de diálogo.
—Ya les he dicho que... —se interrumpió el profesor—. Mejor vamos a otra cosa.

Uso 8: Fíjate bien. En este caso el punto y seguido antecede al guión de diálogo que abre la intervención del narrador, siempre hay un espacio entre ellos y la primera letra de la palabra que abre la intervención del narrador va con mayúscula, por supuesto, va después de un punto. También hay otro punto y seguido pegado, bien pegado, al guión de diálogo que cierra la intervención.
—Sí, creo que podemos continuar. —Concluyó el profesor—. Comenzaremos a estudiar el punto de vista.

Uso 9: Hay un punto y seguido en la intervención del narrador, viene el guión de diálogo y pegados a éste los dos puntos, espacio, primera letra del parlamento del personaje con mayúscula.
—Bueno, chicos, creo que podemos pasar a otra cosa —dijo el profesor. Abrió su libro y leyó—: El punto de vista.

Uso 10: Guión de diálogo pegado a los dos puntos, espacio, primera letra de la palabra en minúscula.
—El mejor consejo que les puedo dar es el siguiente —dijo el profesor—: lean con atención a los buenos autores y deténganse a observar el uso que hacen de los guiones de diálogo. Si hacen esto mejorarán.

Como ves, los espacios, o la ausencia de ellos, son fundamentales en el uso correcto de los guiones de diálogo. La práctica y la lectura atenta harán el resto.
Escríbeme si las dudas continúan.

© Carolina Meneses Columbié

sábado, 16 de julio de 2011

¿Te aburre el libro?


¿Te ocurre que no puedes avanzar en la lectura de algún libro? No porque te falte el tiempo, aunque el tiempo te falte siempre. No porque te esté apurando la persona o la biblioteca que te lo prestó. No porque el escritor no sirva. No hay caso. Por la noche, mientras tratas a duras penas de avanzar en la lectura te despierta sorpresivamente el ruido que hace al chocar contra el suelo cuando se te cae de las manos.
Dime:
¿Por qué aburre un libro de valor cuyo autor conoce el oficio? ¿Será que lo que unos consideran de valor para otros no lo es tanto? ¿Será que de tanto buscar termina por aburrirnos casi todo?
Para que un libro nos guste ¿lo tiene que haber escrito un autor con patrones mentales y emocionales similares a los nuestros?
Borges lo explica borgianamente:
Un libro es una cosa entre las cosas, un volumen perdido entre los volúmenes que pueblan el indiferente universo; hasta que da con su lector, con el hombre destinado a sus símbolos. Ocurre entonces la emoción singular llamada belleza, ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica. (Tomado de "Biblioteca personal", de Jorge Luis Borges. Alianza Editorial, 1997).
En el mundo hay demasiados libros como para estar sufriendo por uno, cuando te aburra, por muy de valor que sea, ciérralo, guárdalo, devuélvelo o regálalo, y búscate otro. Si el nuevo libro tampoco te gusta, ciérralo, guárdalo, devuélvelo o regálalo y búscate otro. ¿Hasta cuándo? Sencillo, hasta que des con el que te vuelva insomne. Parecido al amor, ¿no?

© Carolina Meneses Columbié

Imagen: Muchacha leyendo. Renoir

jueves, 14 de julio de 2011

Algunos ingredientes básicos



Hablemos de algunos, tan sólo de algunos, ingredientes básicos que hay que tener en cuenta a la hora de preparar y de escribir el texto:
* La cohesión: Al escribir nunca olvides este ingrediente fundamental. La cohesión se consigue cuando todas las oraciones del párrafo se relacionan entre sí y forman un mensaje completo.
* El estilo: ¿De qué estamos hablando cuando hablamos de estilo? Después de revisar mucha bibliografía me quedo con la definición de Middleton Murry:
"El estilo es una cualidad del lenguaje que comunica con precisión emociones o pensamientos". "El estilo es perfecto cuando la comunicación del pensamiento o la emoción se alcanza exactamente."Cómo se logra el titánico objetivo de comunicar con precisión emociones o pensamientos:
* Sobre el escenario del buen estilo bailan una danza sincronizada cuatro importantes bailarinas:
La claridad: Si quieres ser claro renuncia a la ambigüedad, tu pensamiento debe llegar al lector sin diques por el medio.
La concisión: Utiliza las palabras justas y necesarias, no disgregues, no te vayas por las ramas, no agotes al lector. Como dice un gran escritor al que no le gusta ser citado, "no es lo mismo síntesis que omisión".
La sencillez: No compliques al lector con un lenguaje decimonónico. No te engañes, escribir con sencillez es mucho más complicado que echarle mano a la retórica.
La naturalidad: Es la hermana de la sencillez.
* Sé original. No es tan difícil como parece. Se sabe que no quedan en este mundo nuevos temas sobre los que escribir, el meollo de la cuestión no está en inventar sino en recrear. La originalidad depende de la forma de tratar el tema, de la manera en que se construyan las ideas, de las comparaciones, de las imágenes y de las emociones que seas capaz de provocar, y para eso tienes que buscar dentro de ti mismo. Mi libro de consulta habla de la sinceridad: "la originalidad no depende de la novedad del tema, sino del modo nuevo y sincero de tratarlo." O dicho en otras palabras, tienes que traer al exterior el particular y desbordante mundo que se agita en tu interior.
Concluyo con el más elemental de los ingredientes: La persistencia. Si quieres escribir, escribe, y escribe mucho.

© Carolina Meneses Columbié
 
Bibliografía consultada:


Martín Vivaldi, Gonzalo. Curso de Redacción. Teoría y Práctica de la Composición y del Estilo. Madrid: Paraninfo S. A., 2001